Frans cierra el trato

22 / 12 / 2022

Marketing

Bélgica. Indiscutiblemente una de las grandes cunas del mundo del chocolate, la cerveza y los gofres, no es el primer país que se te viene a la cabeza cuando piensas en automoción. Y, sin embargo, a primera hora de la tarde del 27 de octubre se adoptó, en la capital belga de Bruselas, una de las decisiones más importantes que marcará el progreso del sector del automóvil en la próxima década y también en décadas futuras.

Tras meses de arduas negociaciones entre legisladores europeos, ejecutivos del sector y poderosos grupos influyentes del sector de la automoción, Frans Timmermans del “Green Deal” de la UE anunció las condiciones de un acuerdo que dará forma a cómo – y con qué rapidez – el sector del automóvil gestionará la transición de su buque insignia de cien años: el motor de combustión interna.

Informó que para 2035 Europa dejará de vender vehículos que generen emisiones de dióxido de carbono. Esto quiere decir que, en tan solo 13 años, o aproximadamente el equivalente de dos ciclos y medio de modelos, ningún fabricante podrá vender un vehículo con un motor de combustión interna en el mercado europeo. Y lo que es más relevante, esta prohibición incluirá también los cada vez más populares modelos híbridos enchufables que han servido como gran paso intermedio para los fabricantes de automóviles que trataban de cumplir con las actuales normativas europeas relativas a emisiones. Para el 2035, serán cosa del pasado.

La misma suerte correrán, al menos en Europa, los combustibles inteligentes; un concepto capitaneado, entre otros, por Porsche, en el que se combinan el hidrógeno y el CO2 atmosférico para crear una combustible sintético “ecológico” que puede utilizarse en un motor de combustión convencional. A pesar de la presión ejercida por importantes miembros de la oposición alemana y una serie de firmas de fabricación de automóviles que habían invertido mucho en esta tecnología, la prohibición de 2035 la deja fuera del mercado.

De hecho, al adoptar esta gran decisión, Timmermans dejó claro que el nuevo acuerdo pretende dejar la electrificación como única opción para los fabricantes de automóviles. Y añadió: “los fabricantes de automóviles europeos están demostrando que estarán a la altura de las circunstancias, con la inminente comercialización de un gran número de vehículos eléctricos asequibles”.  La decisión relativa al 2035 les da la certeza de tener una fecha objetivo clara para completar una transición que, en esencia, ya está produciéndose.

Independientemente de lo inevitable que la decisión haya sido en opinión de los legisladores, es evidente que tendrá una gran relevancia en el panorama de la automoción a nivel mundial, y no solo para aquellos cuyo empleo en Europa depende directa o indirectamente del tipo de automóvil que hemos conocido hasta ahora. En países como Alemania, Francia e Italia, donde hay una gran infraestructura industrial que respalda la producción de automóviles, esta nueva norma recibió una gran oposición.

Sin embargo, resulta evidente que, sin este “empujón” regulatorio, una industria automovilística europea habitualmente conservadora se limitaría a reescribir modelos y perder el tiempo en su trayectoria hacia la electrificación, mientras que los competidores asiáticos, especialmente chinos, seguirían consolidando su dominio inexpugnable en el vacío que se iría dejando en el mercado europeo.

Por supuesto, también podemos argumentar que aunque la UE ha fijado una ruta para las próximas décadas, esto no supone el principio y fin para el mercado de la automoción a nivel mundial. Sigue en auge, por ejemplo, el mercado bastante independiente de los EE. UU., donde no existe tal mandato general para el fin de las ventas de motores de combustión. De hecho, la actual administración norteamericana ha establecido un objetivo algo más moderado que exigiría que los vehículos puramente eléctricos y, lo que es más importante, los híbridos enchufables, representaran el 50 % de las ventas de vehículos nuevos para 2030.

Aún así, no debe olvidarse la naturaleza más fragmentaria y de “estado por estado” de ese mercado. En particular, en California, la Air Resources Board (Junta de Recursos del Aire o CARB, por sus siglas en inglés) local trata de eliminar gradualmente todos los vehículos con motor de combustión de “ligeros” para 2035. En esta decisión se escucharían ecos de regulaciones pasadas: el estado de California, y la CARB específicamente, han liderado constantemente iniciativas de impulso de innovaciones para la reducción de la contaminación del aire y de las emisiones de carbono, incluidas las primeras normas de emisiones de gases de escape de EE. UU. para CO2, NO2 y partículas de diésel en la década de los 60, 70 y 80 respectivamente; los primeros catalizadores obligatorios; y los primeros objetivos de vehículos de emisiones cero en la década de 1990.

Como cabía esperar, otros estados de EE. UU., y de hecho otros mercados globales, siguieron el ejemplo con regulaciones y tecnología similares, demostrando lo poderosos que pueden ser los legisladores de California para establecer normativas en el sector del automóvil de próxima generación a nivel internacional. No es de extrañar que los 3 fabricantes de vehículos eléctricos más importantes del mundo (Tesla, Rivian y Lucid Motors) sean de California.

Independientemente del país, ya sea en Europa, Asia o América, la gran relevancia de estos pronunciamientos normativos recientes es más que evidente para el técnico del sector del automóvil. Ya no se puede decir que no está clara la fecha tope para la transición al vehículo eléctrico: con horizontes concretos como 2035 ahora establecidos, los fabricantes de automóviles de todo el mundo tienen la certeza de que necesitan ir olvidándose del motor de combustión y centrándose en el vehículo eléctrico sin más dilación.

De hecho, en un giro bastante sorprendente pensado para garantizar una exitosa revolución de los vehículos eléctricos, los legisladores de la UE han decidido reducir las exigencias relacionadas con la ronda de normativas sobre emisiones propuestas para 2025 para vehículos de gasolina y diésel. ¿Por qué? Esta importante concesión a los fabricantes de automóviles europeos se fundamenta en el argumento de que no deben desperdiciarse los valiosos recursos de ingeniería en refinar aún más la tecnología de los motores de combustión, cuando, para 2035, se prohibirán por completo. Quizás esta decisión, más que cualquier otra, representa la verdadera muerte del vehículo con motor de combustión interna tal y como lo conocemos hasta el momento.

Este hecho por sí solo debería poner en alerta a todos los técnicos de automoción. A medida que los fabricantes y los gobiernos vayan invirtiendo sumas cada vez más cuantiosas no solo en el desarrollo del tren motriz, sino también en las instalaciones de producción de baterías y la infraestructura de carga en todo el continente, el resultado serán productos atractivos a un precio más asequible y mucho más disponibles para el público general. La cuota de aceptación de los vehículos eléctricos, incluso en sectores más tradicionales como el mercado de camionetas pickup full-size de EE. UU., se acelerará con una rapidez sorprendente, evidente en la gran popularidad del F-150 Lightning 100% eléctrico de Ford, el R1T de Rivian y el próximo Silverado RST de Chevrolet.

En el Reino Unido y Europa, el Tesla Model Y eléctrico suele estar, en la actualidad, en las listas de los 10 coches más vendidos, algo significativo en un importante cambio estadístico, en el que los vehículos electrificados han aumentado su cuota en el mercado global en 2022 a más del 40%, superando la venta de vehículos diésel en ambos mercados por segundo año consecutivo. A nivel mundial, los vehículos eléctricos han venido para quedarse.

Así pues, ¿cómo podrían responder los técnicos a la realidad de estos importantes cambios en el mercado en los próximos 5-10 años? En resumen: con apertura de mente y predisposición para aprender y adaptarse. Lo bueno es que no solo el mercado tiene ahora ya una mayor certeza, sino que, además, hay una gran cantidad de información y datos disponibles para ayudarle en la transición.

Los productos asequibles y de fácil acceso, como el nuevo curso de formación en vídeo de Autodata, le ofrecen una forma para aprender más sobre temas como trenes motrices híbridos, tecnología de baterías y sistemas de vehículos eléctricos, a diferencia de los antiguos métodos de formación tradicionales. Y en un sector tan marcado por los cambios vertiginosos como es el nuestro, parece lógico confiar, para su futuro éxito, en una tecnología de formación tan moderna y actualizada acorde a las necesidades de actualización y modernización que tendrán los técnicos de automoción en el futuro.